Y si, el dejar a mis abuelos... sobre todo a el, quién era un erudito. Tanta experiencia, tanto tenía que era padrísimo platicar con el, a veces me salía de la casa para hacerle compañía mientras se fumaba un puro, cosa que hacía todas las noches, ahora se que buscaba un ratito de soledad para estar con el mismo después de su larga jornada y antes de sentarse a la mesa a cenar, y aun así jamás me pidió que lo dejara solo. Nada me ha dolido tanto como cuando el se fué.
Mi abuela era una experta en la cocina, buena para la costura y el doble sentido. Jamás la ví desaliñada, apesar de que casi no salía. Tenía tantas y tantas cosas... seguía su fragante aroma cuando ya no estaba.
Creo que ese era un refugio para mi, la casa de mis abuelos, pues en mi pubertad mis padres tenían mil y una razones para hacer de la vida un caos, cosa que aproveché para desatarme un poco... como toda chava de 11 años...
1 comentarios:
Amor, unos se van otros llegan; así es la vida y hay que aprender de los sinsabores que nos ofrece y tratar de ser felices bajo las nuevas circunstancias.
Te amo y tratare de que tu vida sea divertida, amena, romántica, erótica, sorpresiva, satisfactoria, confortable, etc.
Te amo.
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